Es fuente, es motor.
Combustible y aliento.
Es nada y lo es todo.
Lo negarás cien veces y seguirá siendo...
Es libre.
Aunque no cesamos de intentar encadenarlo
Está en todos y en nadie.
Es principio y fin.
Rojo y rosa.
Como una planta puede reverdecer.
Como el fuego, solo un ascua puede incendiarnos por completo.
Es paz y es destrucción.
Y lo mejor de todo es que vuela...
y a veces, si tenemos suerte...
Nos hace volar con él.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Porqué no es bueno pedirme mi opinión sincera.
Me llaman de Madrid, para una actuación de café. :) No tengo nada nuevo escrito, pero no les importa les vale lo viejo aunque no sea muy bueno.
Pero tengo que alternar versos con el señor Guillermo Saura.
Al llegar allí le encuentro sentado en una butaca, muerde un boli que tiene pinta de muy caro mientras mueve papeles en sus manos.
Me pide mi opinión sobre sus versos porque, como siempre, tiene dudas existenciales sobre sus construcciones líricas.
Un "me parecen bien" no le es suficiente y me dice "por favor, se sincero"
Y he aquí el motivo por el que no debería decir lo que pienso cuando me piden sinceridad.
"Ok, te considero uno de esos poetas pseudobohemios que sueltan frases que no tienen sentido ninguno ni estructura lógica y que a la gente le gusta solo porque tiene musicalidad.
Una vez que analizan la frase se dan cuenta que solo son unos gilipollas que apuntan a maneras. Porque mola ser así de alternativo.
Tu público no ama la poesía, ama los estereotipos, las gafas de pasta sin cristales, esa boina, esa bufandilla cutre que llevas hasta en verano.
Tu público no piensa, o no es capaz de pensar más allá de tus tonos, no es capaz de analizar el mensaje inexistente.
Solo se nutren de las subnormalidades que salen a borbotones de entre tus dientes y tropiezan con tus labios para caer precipitadamente sobre sus oídos multiperforados.
Si lo más underground y bohemio fuese ahora escupir al público, estarían deseando que les meases encima.
Solo eres una imagen y una voz.
Sin un cerebro constructor detrás.
No eres más que otro rico que pretende ser poeta para ligarse a las tías que luego vienen a decirte "que bonito..."
No eres nada, ni eres nadie.
Es lo único que tenemos en común, que no somos nadie..
Pero yo he recorrido escenarios y cafés desde los 17 y tu... pues eso."
Comprende que la poesía no está en los libros, ni en las palabras.
Está en la vida que tu le des a esas palabras, al sentido y el alma que les insufles.
Comprende por tanto que estando más preocupado por tu ropa que por tu boca, no te tomaré en serio.
Créeme amigo, que no voy a actuar a tu lado.
Pero tengo que alternar versos con el señor Guillermo Saura.
Al llegar allí le encuentro sentado en una butaca, muerde un boli que tiene pinta de muy caro mientras mueve papeles en sus manos.
Me pide mi opinión sobre sus versos porque, como siempre, tiene dudas existenciales sobre sus construcciones líricas.
Un "me parecen bien" no le es suficiente y me dice "por favor, se sincero"
Y he aquí el motivo por el que no debería decir lo que pienso cuando me piden sinceridad.
"Ok, te considero uno de esos poetas pseudobohemios que sueltan frases que no tienen sentido ninguno ni estructura lógica y que a la gente le gusta solo porque tiene musicalidad.
Una vez que analizan la frase se dan cuenta que solo son unos gilipollas que apuntan a maneras. Porque mola ser así de alternativo.
Tu público no ama la poesía, ama los estereotipos, las gafas de pasta sin cristales, esa boina, esa bufandilla cutre que llevas hasta en verano.
Tu público no piensa, o no es capaz de pensar más allá de tus tonos, no es capaz de analizar el mensaje inexistente.
Solo se nutren de las subnormalidades que salen a borbotones de entre tus dientes y tropiezan con tus labios para caer precipitadamente sobre sus oídos multiperforados.
Si lo más underground y bohemio fuese ahora escupir al público, estarían deseando que les meases encima.
Solo eres una imagen y una voz.
Sin un cerebro constructor detrás.
No eres más que otro rico que pretende ser poeta para ligarse a las tías que luego vienen a decirte "que bonito..."
No eres nada, ni eres nadie.
Es lo único que tenemos en común, que no somos nadie..
Pero yo he recorrido escenarios y cafés desde los 17 y tu... pues eso."
Comprende que la poesía no está en los libros, ni en las palabras.
Está en la vida que tu le des a esas palabras, al sentido y el alma que les insufles.
Comprende por tanto que estando más preocupado por tu ropa que por tu boca, no te tomaré en serio.
Créeme amigo, que no voy a actuar a tu lado.
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